Tarzán le llamaban algunos, Montes le bautizó como Tiburón e incluso Puyi le llamaba Ballack en la final de la Euro 2008 pidiéndole alguna explicación. Todos sabemos de quien hablo. De Carles Puyol. Sacrificado, luchador pero sobretos futbolista. Rápido al cruce, excelente por arriba, grandes dotes de mando y con un nivel de testosterona igualable al de cien espartanos.
Ayer llegó a los cien partidos con la selección. Algo que tiene mucho mérito ya que Puyol es uno de los supervivientes de aquella España que no pasaba de cuartos. En sus carnes ha vivido a Al-Ghandour, al fiasco de la Euro de Portugal, al Mundial de Alemania, aquel en el que ibamos a jubilar a Zidane. Todo lo que viene después lo sabemos de memoria.
Nunca ha destacado por su faceta goleadora. Unicamente tres goles con la selección, pero uno de ellos, de los más importantes. Como olvidar aquel corner puesto con sutileza por Xavi y el correspondiente vuelo de Puyol, pasando como un obús por delante de Piqué y rematando de manera implacable sin que nada pudiera hacer Neuer.
Después de la final de Sudáfrica dejó entrever su retirada de fútbol de seleccciones. Pero una sabia maniobra (una más) de Vicente Del Bosque le hizo entrar en razón y aún tendremos Tiburón, como mínimo, hasta el mundial de Brasil.
Para echar el cierre os dejo el enlace del día en que Andrés Montes le bautizó como Tiburón. También sale un gol de Torres, pero esa es otra historia.
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