Partidazo el Francia - España de ayer. Tensión, ocasiones, fútbol, contacto...
A mi, personalmente, me encantó. No me lo pasaba así desde el mundial. La anterior Eurocopa fue genial (el 4-0 a Italia seguro que se pasa en las escuelas de fútbol), pero la tensión y el suspense de partidos como la semifinal contra Alemania o la misma final contra Holanda fueron los que pude paladear de nuevo ayer.
Victor Valdés, tantas veces cuestionado (y muchas de ellas con razones de peso), tiró de galones y experiencia para marcarse un partidazo soberbio: bien anticipándose, seguro por arriba, increíble en el mano a mano que tuvo y en la reacción felina de final de partido, donde salvó un gol cantado.
Ramos y Piqué estuvieron de notable, aunque ambos dejaron lunares negros en su actuación (cabe decir que buena parte de la culpa fue de Ribery, el más incisivo e inspirado de Francia). Por cierto, a Ribery le tapó, con mas oficio que técnica, Arbeloa. Menos mal que los franceses no entraron más por ese lado...
...por la otra banda pudimos asistir al bautismo de fuego de otro seleccionable, Monreal. Suplir a Jordi Alba esta temporada es una tarea complicada, pero el jugador del Arsenal ayer cumplió a la perfección su rol, tanto defensiva como ofensivamente (asistió en la jugada del gol). Una muy buena noticia.
Busquets perdió dos balones y dio un pase atrás cuando debia haber chutado, pero, por lo demás, inmenso, como casi siempre. Pulmón en el centro del campo fue fundamental para que Xabi Alonso se centrase en repartir juego, y vaya que si lo hizo el Tolosarra. Con Busi barriendo, Xabi repartiendo/cortando y Xavi manejando la brújula en el campo, no se me ocurre mejor centro del campo en estos momentos. Y eso que ayer estaba por allí Pogba, un portento de 19 años que, de seguir así, será uno de los mejores mediocampistas del fútbol mundial sin que haya lugar a dudas. Ayer la edad le jugó una mala pasada, pero mientras estuvo en el campo dejó claro su poderío físico y su inteligencia moviéndose en el campo.
Iniesta juega a otra cosa: una mezcla de malabarismo, patinaje artístico y fútbol de alta cuna. Una delicia. Y, cuando más falta hacía esconder el balón, ahi estuvo, algo que denota inteligencia y madurez para jugar este tipo de partidos. Con perdón de Xavi y Casillas (señas de identidad de esta generación de futbolistas), el mejor jugador español que yo he podido ver.
Villa (o la sombra de él) fue espectador de lujo. Un par de desmarques aqui y allá para joder a los centrales, pero poco más. Una pena.
Pedro, a trancas y barrancas, fue el factor determinante. No le pitaron un penalti (que para algunos será y para otros no -para mi lo fue-) y su nervio fue quien desequilibró la balanza a nuestro favor: inició la jugada y la remató él mismo.
Como refresco (tras el gol de Pedro) salió Navas, que protagonizó unos minutos correctos y causó revuelo en la defensa francesa (que se lo pregunten a Evra). El pulmón de España en los últimos minutos. También estuvo Cesc por ahí, pero vamos, poca chicha.
Resumiendo: partido de oficio y categoría que hizo crecer el prestigio de España en las competiciones internacionales. Sí, la de ayer no era la Francia de Zidane, pero era una Francia seria que contó con un buen número de oportunidades de gol.
Ya sólo nos quedan tres partidos para estar clasificados y poder defender titulo en Brasil... pero todavía queda mucho, aunque parezca poco.